Nació en Chillán  un 9 de agosto 1897. Hija de Ambrosio Brunet Molina y doña María Presentación Cávares  del Cossio. Su primera etapa educacional la recibió de profesores (en forma privada). Jamás fue al colegio ni tuvo compañeros de su edad.
En 1912 viaja a Europa con sus padres, ocasión en la que recorre Francia, España, Italia, Bélgica, Alemania, Portugal e Inglaterra. Los anuncios de la Primera Gran Guerra  les obligan a regresar. Marta es una gran lectora, continúa estudiando y en el intertanto descubre su gran pasión y parte escribiendo algunos versos y comedias. De gran ayuda le fue su alternancia con la gente del campo de quienes observó su cultura, costumbres y aficiones.
Para entonces, recién había llegado a la adolescencia, es ahí donde decide seguir una carrera, aunque de las dos opciones preferidas danza y medicina que eran sus sueños, pero esas elecciones escandalizaban a sus conservadores progenitores. Frente a esa disyuntiva se queda en Chillán simplemente estudian y leyendo al francés Guy de Maupassant, al portugués Eca de Queiróz y luego a los más destacados rusos como Nikolái  Vasílievich Gogol y más tarde al francés Émile Zola, entre texto y texto escribe versos junto a un grupo de aficionados; versos  que más tarde publicó en el diario La Difusión de Chillán. Fue en esos días en que estableció contacto con Hernán Díaz Arrieta- ALONE- que era ya un destacado quien recibió de ella parte de su producción creativa. En respuesta Alone le hizo presente que prefería las redacciones de cartas a la poesía, por lo tanto el consejo era que intentara escribir en prosa.  Puesta manos a la obra…, en 1920 dio a luz su primera novela “Montaña Adentro”, trabajo que Alone recibió con asombro, trabajo del que Alone escribiera: … “No tiene ni tanteos de principiante, ni esos tanteos de quien quiere escribir sin tener tema concreto y que normalmente suele perder el tiempo para ganar espacio, con ese “temor” de abordar el asunto, rodeándolo de innecesarias precauciones. Marta ha tomado desde el principio, decididamente el paso necesario y justo de quien sabe lo que quiere contar y que va a contarlo sin vacilaciones, es una obra limpia, sin reproche gramatical a la lengua, castizo vocabulario, natural exacto, de frases desembarazadas, no cortas ni largas, en resumen un organismo en función equilibrada…”
Finalmente en 1923 publicó su novela Montaña Adentro y sorprendió al público y a la crítica, la especializada y a la “otra crítica”. En las páginas de El Mercurio recibe el espaldarazo de Emilio Vaisse, firmaba con el seudónimo Omer Emeth y afirma que estamos en presencia de una novelista de indiscutible talento.
Inmediatamente se le clasifica dentro de la escuela “criollista” por el tema campesino que ha escogido, y se agrega que a diferencia de otros escritores que abarcan esa escuela, ella no se limita a detallar el paisaje, sino que se adentra magistralmente en el perfil  psicológico de sus personajes hasta las reacciones más intimas  especialmente de esos viejos y mujeres que transitan por sus páginas.
En el año 1924, con la muerte de su padre, desaparece la fortuna familiar y su madre se trastorna, en esas circunstancias, Marta debe ingresar a la fuerza laboral para mantener el hogar. Pero su entusiasmo no decae, hace lo más simple con mucho ingenio publica Recetas de cocina, abre una página de Consultorio sentimental, y otra de Quiromancia. Todo hasta que en 1926 con mucho esfuerzo logra publicar “Bestia dañina”, no tuvo el éxito de su primer trabajo por tratarse de un tema comercial en el que trata la vida de una mujer que contrae matrimonio con un viudo, a quien engaña…
En el año 1928, precedida de un ganado prestigio prepara una cuarta novela, y en 1929 publica “Bienvenido” y “María Rosa, flor de Guillén”. Ya en ese tiempo alterna su pasión literaria con el oficio de periodista y colabora con La Discusión de Chillán, El sur de Concepción, La Hora, La Nación, y El Mercurio de Santiago donde ya había ganado dos años seguidos los concursos de cuentos.
“Mujer de estatura, de voz entera, valiente, activa, sin complejos ni traumas, se le escapaba la sonrisa por sus ojos verdes; sus manos expresivas preciosamente esculpidas”, así la recuerdan quienes la conocieron, entre ellos Milton Rossel.
En 1933, recibe el Premio Novela Sociedad de Escritores de Chile. En el año 1934 asume la dirección de la Revista Familia, cargo que un tiempo después deja para iniciar su carrera diplomática.
Durante su residencia  en Bs. Aires del año 1939 a 1952 escribió para “Caras & Caretas” y “SUR” así como en “La Nación de Buenos Aires”, como así mismo escribió para medios cubanos, del Perú y Colombia. Se aleja de sus temas criollos para adentrarse en cuentos para adultos y niños que fueron recopilados en 1930 en la Obra El Reloj de sol; en 1938 Cuentos para Marisol y en 1943 Aguas abajo. Aunque su tema principal era la soledad, y la mujer su protagonista predilecta, en los cuentos para niños el escenario fue la ciudad y el mundo infantil. En su obra publicada en 1946 Humos hacia el sur, logró nuevamente entusiasmar a la crítica lo que le valió en el Pen Club de Chile y en el Club del libro de Bs. Aires ser reconocida como la mejor obra del mes.
Dirigió la Sociedad de Escritores de Chile por cinco periodos, al tiempo que dirige las Escuelas de Temporadas de la U. de chile que se realizaban en todo el país. (Hoy, no se oye hablar de ese tema).
En 1961, cuando la paulatina perdida de su visión le afecta con más rigor, recibe el Premio Nacional de Literatura. No deja de escribir, y en 1957 publica María nadie; en 1959, Experiencias de mi vida literaria y El mundo mágico del niño; en 1960 Aleluya para los más chiquitos; y en 1962 Amasijo.
Esta distinguida mujer chilena deja este mundo para anidarse en el recuerdo de quienes hasta nuestros días la respetan y la recuerdan con admiración. Un 27 de octubre de 1967 mientras era homenajeada con  el honor de ser incorporada como Miembro de la Academia de la Lengua Uruguaya, un fulminante ataque arrebató su vida. El Liceo de Chillán lleva su nombre.

Resumen del Director

El Fortín del Estrecho