En su gran mayoría los ciudadanos nos conmovemos frente esas dolorosas tragedias que causan los incendios y que dejan imborrables huellas en aquellos que las sufren en carne propia al perder sus bienes y tantas veces a sus seres más queridos.
A consecuencias del fuego que periódicamente devora esos hogares, casi siempre modestos, es que sus victimas se ven forzados a recurrir a la solidaridad pública para pasar esos angustiantes momentos, y que en casi en todos estos casos como queda a la vista, la bondad de nuestra sociedad no es tanta. Si no se contara con el aporte municipal, estos eventos serían una tragedia mayor.
Los medios informativos cumplen con el objetivo al solicitar a la comunidad, esa ayuda que podría sin duda permitir enfrentar con dignidad el mal momento que viven los afectados.
Hasta ahí, como siempre, se ha hecho lo posible.
Pero, deteniéndonos a meditar sobre el problema, con mucho respeto nos permitimos hacer las siguientes sugerencias a las autoridades relacionadas con este tipo de tragedia:
¿Es posible dotar de extintores a las juntas de vecinos? ¿Es posible construir casetas porta extintores frente a las casas de los dirigentes vecinales? ¿Es posible dotar de extintores las casas SERVIU y financiarlos con esos seguros que figuran en los contratos…? ¿Es posible dotar de extintores las sedes deportivas? ¿Es posible adquirir estos extintores y pagarlos con las cuotas del cobro de extracción de residuos domiciliario? ¿Sería posible dotar de extintores los vehículos particulares de los voluntarios, que casi siempre son los primeros en llegar a un siniestro?
En fin, estas sugerencias tienen por objeto lograr hacer pensar que de esta simple forma se podría acudir en ayuda práctica y lógica para minimizar el daño en los primeros minutos al inicio de un siniestro…, por supuesto, mientras llega nuestro respetable y esforzado Cuerpo de Bomberos.
Si se pone en la balanza el costo de un extintor que no sobrepasa los 20 mil pesos, contra la total pérdida de bienes que a una familia le ha costado muchas veces toda una vida conseguir, pondríamos decir que este artefacto es una buena inversión, que también le ahorraría recursos al Estado.
Muchos dirán que esta tarea no es fácil, que la contraloría podría objetarla, que el Estado no cuenta con los recursos, que una vez instalados, se los van a robar, que los pobladores deben pasar por un periodo de adiestramiento en el uso del artefacto y eso es otro costo, que el proyecto se convertiría en un negociado…en fin, como lo digan, un extintor a tiempo evita una tragedia.
Bueno, esto es solamente si lo quieren ver así, nada más, una simple sugerencia pre-electoral… sería mejor un extintor que una olla, que un confite, que un copete, que una canvacha, o que esa ridícula e hipócrita fotito con Polaroi’d…
TODO POR LA AUTONOMÍA POLÍTICA Y ECONÓMICA DE MAGALLANES

Antonio S. Deza González, Director

El Fortín del Estrecho